

Hoy comencé a arreglar mi cajón.. aquel cajón en casa que casi todos tenemos, el que guarda la pulsera rota, la foto ajada, el recibo de dos años, los papelitos escritos al azar o los que tienen teléfonos importantísimos que no recuerdas de quienes son, la argolla de tu matrimonio anterior que ya no usas, en fin tantas cosas, que tienen cada historia, no había medias sueltas, porque no uso medias en mi casa nadie usa medias, es que en mi casa solo vivo yo, si no habría una que otra media sin compañera, esas las compañeras se desaparecen, creo que tienen un mundo desconocido, el de las medias impares, se van y nunca sabes ni como, ni cuándo y menos donde.
Dentro de ese cajón, habitan duendecillos, varios, simpáticos unos, llorones otros, felicianos y amargados, cada uno cuenta una historia, el duende de los papelitos, siempre tiene nostalgias, es que guarda poesías, mal escritas o inconclusas, me contaba de sus amores, aquellos que se fueron y no sabe que extraña, los amores? La risa, si la risa, me contaba, que el aprendió de otros que, si te hace reír a diario , tu amor del día, ese amor permanece mas días, cuando la risa se va , se aleja, el amor se aburre, comienza a buscar rumbos, ¡dice el duendecillo! se va caminando sin saber a dónde, buscando la risa, buscando a el amor que te hacia reír a carcajadas y entonces se pierde en laberintos de risas falsas, de emociones mal contadas, de lejos sabes que aquel amor ,el de ayer, hoy ocupa ya otras mesas, otras bocas, otras camas, pero eso ¡! ya no te importa! ,dice de nuevo, el duendecillo, habrá otras risas, otros cuentos otras carcajadas y seguramente mejor contadas o iguales, entonces volverás a reír y habrá otros no sabemos dónde que estarán también riendo a carcajadas.
Encontré discos viejos, olvidados o guardados para no encontrarlos y comencé a escucharlos, disfrute sus letras de amor y desamor, de despecho y de infieles varios, de adiós y de vuelve, canciones que escuchaste acompañada o sola con el vino y la mirada ausente, esperando encontrar la razón de alguna pelea, una mirada o un adiós sin razones o un infiel que no sabe que tu, la compañera, la que espera ya sabe de sus infidelidades, encontré muchas cosas que no encontraba, las había guardado tanto, para no perderlas que olvide donde , así , guardas a veces los amores y luego no los encuentras, por guardarlos demasiado los pierdes, continuaba yo en la tarea de arreglar mi cajón.
Cada papel, cada fotografía, me traía un recuerdo diferente, añoranzas pesares y risas, me puse las argollas, la pulsera rota, la gafa de una pata, encontré la chicharra olvidada y desbaratada, leí cada papel y cada historia y no sabía si en realidad quería terminar con el cajón o concentrarme en la chicharra. Sentada en el suelo, con el cajón abierto, encontré las primeras letras de mis hijas, las primeras costuras, los primeros ensayos a ser grandes, su primera comunión, quien estaba al lado de su padre?, tuve que de nuevo ponerme las gafas con 2 patas, que ya uso, claro!!!! era su segunda o su tercera novia?? No recuerdo, recuerdo su nombre, como olvidarlo si me tenia convencida que tenia novia alemana, se llama Hilde, me decía serio…….cuando la conocí, ¡!sorpresa, era de Armero, la hija del viejito Mieth, si un Aleman refugiado, vaya usted a saber el por qué en Armero, ya no era mi compañero, ni mi marido, ya era mi EX, le pude decir con desparpajo:
´¨Tu novia actual , ni alemana, ni que Alemana, de Armero querido, eso si , su madre dueña de la mejor panadería del pueblo………Doña Alcira. No sabía si reír, será que reimos o nos pusimos muy serios y circunspectos?… no recuerdo ahora, si se ,que de eso y muchas cosas más ,él, mi primer marido y yo nos reímos hoy juntos, de cada situación vivida juntos y en otras compañías, el disfruta de su actual vida, su esposa y su nueva hija, a quienes les tengo el cariño que se debe, él es feliz a su manera, que no incluye mucha risa, nos reímos juntos aunque no nos amemos, solo tenemos la intimidad de la risa..
Estaba más joven, seguramente con mas sueños, con mas ilusiones y mucho más tiempo, hoy, hay que arreglar el cajón para soñar, para reír mas y viajar en el túnel del tiempo, ese que no existe si no en la mente, mis amigos me preguntan cuando escribo, * estabas tan triste?* No ,no estaba triste, estaba tal vez nostálgica, soñadora, nunca escribo cuando estoy muy triste, ese día lloro, no escribo.
El duendecillo seguía, rebuscando, y contando sus historias, sus pesares y sus glorias, el duende, amargado, siempre tenía un pero, una queja, a ese no quería escucharlo, las quejas ,como los amores quejosos , te agobian tarde o temprano, prefiero el silencio, la risa ,la historia superflua , los planes, para mañana, sin que te sientas obligado a decidir, prefiero el amor, la caricia.
Así termine entonces de arreglar mi cajón, me quedaron las fotos de mis hijas de poco años, sus cuadernos, sus recuerdos de primera comunión, cartas de amor y despedidas, pulseras rotas, anillos y argollas de ayer, bote los papeles que nunca supe para que eran o que decían, la gafa con una sola pata…. La guarde quien sabe.. mañana de pronto sirve para algo, guarde nuevamente los discos y cerré por hoy el cajón. En resumen quedo igual, solo saque cenizas de la chicharra, papeles arrugados recuerdos y risas, sonrisas y no vamos a negarlo una que otra lagrimita del ayer, guarde la argolla, la pulsera rota, en otra cajita diferente, después las mando a arreglar, si tienen acaso arreglo, siempre hay UN MAÑANA!!, entonces será otro día en el que volvamos a desocupar el cajón.
Dentro de ese cajón, habitan duendecillos, varios, simpáticos unos, llorones otros, felicianos y amargados, cada uno cuenta una historia, el duende de los papelitos, siempre tiene nostalgias, es que guarda poesías, mal escritas o inconclusas, me contaba de sus amores, aquellos que se fueron y no sabe que extraña, los amores? La risa, si la risa, me contaba, que el aprendió de otros que, si te hace reír a diario , tu amor del día, ese amor permanece mas días, cuando la risa se va , se aleja, el amor se aburre, comienza a buscar rumbos, ¡dice el duendecillo! se va caminando sin saber a dónde, buscando la risa, buscando a el amor que te hacia reír a carcajadas y entonces se pierde en laberintos de risas falsas, de emociones mal contadas, de lejos sabes que aquel amor ,el de ayer, hoy ocupa ya otras mesas, otras bocas, otras camas, pero eso ¡! ya no te importa! ,dice de nuevo, el duendecillo, habrá otras risas, otros cuentos otras carcajadas y seguramente mejor contadas o iguales, entonces volverás a reír y habrá otros no sabemos dónde que estarán también riendo a carcajadas.
Encontré discos viejos, olvidados o guardados para no encontrarlos y comencé a escucharlos, disfrute sus letras de amor y desamor, de despecho y de infieles varios, de adiós y de vuelve, canciones que escuchaste acompañada o sola con el vino y la mirada ausente, esperando encontrar la razón de alguna pelea, una mirada o un adiós sin razones o un infiel que no sabe que tu, la compañera, la que espera ya sabe de sus infidelidades, encontré muchas cosas que no encontraba, las había guardado tanto, para no perderlas que olvide donde , así , guardas a veces los amores y luego no los encuentras, por guardarlos demasiado los pierdes, continuaba yo en la tarea de arreglar mi cajón.
Cada papel, cada fotografía, me traía un recuerdo diferente, añoranzas pesares y risas, me puse las argollas, la pulsera rota, la gafa de una pata, encontré la chicharra olvidada y desbaratada, leí cada papel y cada historia y no sabía si en realidad quería terminar con el cajón o concentrarme en la chicharra. Sentada en el suelo, con el cajón abierto, encontré las primeras letras de mis hijas, las primeras costuras, los primeros ensayos a ser grandes, su primera comunión, quien estaba al lado de su padre?, tuve que de nuevo ponerme las gafas con 2 patas, que ya uso, claro!!!! era su segunda o su tercera novia?? No recuerdo, recuerdo su nombre, como olvidarlo si me tenia convencida que tenia novia alemana, se llama Hilde, me decía serio…….cuando la conocí, ¡!sorpresa, era de Armero, la hija del viejito Mieth, si un Aleman refugiado, vaya usted a saber el por qué en Armero, ya no era mi compañero, ni mi marido, ya era mi EX, le pude decir con desparpajo:
´¨Tu novia actual , ni alemana, ni que Alemana, de Armero querido, eso si , su madre dueña de la mejor panadería del pueblo………Doña Alcira. No sabía si reír, será que reimos o nos pusimos muy serios y circunspectos?… no recuerdo ahora, si se ,que de eso y muchas cosas más ,él, mi primer marido y yo nos reímos hoy juntos, de cada situación vivida juntos y en otras compañías, el disfruta de su actual vida, su esposa y su nueva hija, a quienes les tengo el cariño que se debe, él es feliz a su manera, que no incluye mucha risa, nos reímos juntos aunque no nos amemos, solo tenemos la intimidad de la risa..
Estaba más joven, seguramente con mas sueños, con mas ilusiones y mucho más tiempo, hoy, hay que arreglar el cajón para soñar, para reír mas y viajar en el túnel del tiempo, ese que no existe si no en la mente, mis amigos me preguntan cuando escribo, * estabas tan triste?* No ,no estaba triste, estaba tal vez nostálgica, soñadora, nunca escribo cuando estoy muy triste, ese día lloro, no escribo.
El duendecillo seguía, rebuscando, y contando sus historias, sus pesares y sus glorias, el duende, amargado, siempre tenía un pero, una queja, a ese no quería escucharlo, las quejas ,como los amores quejosos , te agobian tarde o temprano, prefiero el silencio, la risa ,la historia superflua , los planes, para mañana, sin que te sientas obligado a decidir, prefiero el amor, la caricia.
Así termine entonces de arreglar mi cajón, me quedaron las fotos de mis hijas de poco años, sus cuadernos, sus recuerdos de primera comunión, cartas de amor y despedidas, pulseras rotas, anillos y argollas de ayer, bote los papeles que nunca supe para que eran o que decían, la gafa con una sola pata…. La guarde quien sabe.. mañana de pronto sirve para algo, guarde nuevamente los discos y cerré por hoy el cajón. En resumen quedo igual, solo saque cenizas de la chicharra, papeles arrugados recuerdos y risas, sonrisas y no vamos a negarlo una que otra lagrimita del ayer, guarde la argolla, la pulsera rota, en otra cajita diferente, después las mando a arreglar, si tienen acaso arreglo, siempre hay UN MAÑANA!!, entonces será otro día en el que volvamos a desocupar el cajón.